Campo que Palpita.

Señor mira mi corazón,
donde la semilla del trigo se ha sembrado,
pero donde la cizaña también ha conseguido espacio.

Señor conduce tus pasos
por ese campo que palpita
y separa de mi la cizaña del mal
y guarda el trigo del bien
que ha germinado por el riego de tu palabra.

Señor llegara el tiempo que enviarás
a tus segadores a separar
tu trigo bendito de la cizaña cegadora,
porque tu palabra es santa,
bendito seas Señor.

Libres para los demás: Los Santos.

«Un hombre verdaderamente libre es lo que llamamos un santo, canonizado o no. En relación a la población del mundo, y también al número de cristianos, los santos son sumamente pocos. Son pocas las personas, aún cristianas, que gozan de auténtica libertad de espíritu. Sin embargo, son estos pocos santos libres los que mantienen a la humanidad en la esperanza de libertad, mostrando que está es posible, a pesar de todo, en cualquier sistema, en cualquier coyuntura. Los santos y santas libres impiden que la humanidad se desintegre y se deshumanice, irremediablemente alienada.

Los santos y santas libres nos recuerdan que todos estamos llamados a la libertad de espíritu. Pues somos imagen de Dios, en primer lugar, por el don de la libertad»

del libro Ascenso a la Libertad de Segundo Galilea.